La irrupción de la modernor en las ciencias tradicionales

Conversando con un alquimista -el autor tiende a coleccionar conocidos en todas las ramas del saber, incluso la Capoeira y los fanfic de Star Trek- salió el tema de la Alquimia sin fuego.

Es un tema que en los ocultistas modernos, que quieren ver pantáculos, correspondencias e influencias planetarias por todas partes, provocaría una gran controversia:

¿Sin fuego? ¿Qué será lo próximo? ¿Deducir que a tu amigo tiene algo que ver con Saturno sólo porque es un ex-minero octogenario, independientemente de lo que diga tu AstroWorld.exe?

Árbol de la Vida

Modelo moderno para el estudio de la Cábala: “¡Necesita más colores! ¡Y 3D!”

Tampoco quedaría exento de polémica entre los representantes cualificados de la New Age:

¿Sólo eliminas el fuego? La alquimia es mental y sirve para reconciliarte con tu niño interior, y siendo más consciente de tu espiritualidad empezar a tener éxito en todas y cada una de las chorradas de la vida diaria, y que tu novio vuelva contigo. La única alquimia física es la que inventaron los Reptilianos para transmutar la materia en seres humanos que fueran sus esclavos, porque podían realizar viajes interestelares y generar vida complejísima con el mínimo esfuerzo, pero es muy costoso mover piedras sin sirvientes.

Reacciones tan dispares encuentran su origen común en el problema base del acercamiento moderno a las ciencias tradicionales: La abolición -teórica o práctica- de un principio de orden superior. Esto nos sirve para comprobar que los movimientos New Age, alejados de las ciencias tradicionales, no son más que otro resultado de lo que hemos dado en llamar La Modernor, haciéndonos eco de una forma muy valenciana de referirse a lo moderno. Una vez cortado el elemento suprahumano (“aquellos que cortaron las raíces de las plantas” —El Simbolismo de la Cruz, capítulo LXII, René Guénon), de forma consciente o inconsciente, no queda más que perderse en disquisiciones más o menos racionalistas o sentimentales.

El método, explica hasta el tedio René Guénon en La Metafísica Oriental, se ajusta a la condición presente en el ser que hace uso de él. Pero el método es meramente preparatorio para una toma de consciencia, no es causa directa de realización metafísica ni de ningún tipo.

Sin embargo, en la Modernidad lo que mola es buscar causas mecanicistas en todo lo que se hace. Parece que la ceremonia es causa directa del efecto; y el efecto, además, tiene valor espiritual en sí mismo. La espiritualidad moderna queda definida por una mezcla de atracción de “energías”, de conocimiento de una especie de historia y ciencia secretas, y sobre todo por partir la pana más que los demás, ganar más dinero y lanzar rayos como el Emperador de Star Wars.

Poder ilimitado

Idea moderna del ser espiritual en vías de realización metafísica.

Repetimos: La práctica de una ciencia tradicional tiene, además de sus ventajas para hacer la vida más fácil, un objetivo último que es a la vez su origen: La realización del estado humano en su integridad. La práctica exterior es usar los pies para subirse al avión; trabajar en el propio estado para salir de él (una de las aparentes paradojas esotéricas).

Así es posible una alquimia sin fuego, una astrología sin cartas astrales, una magia sin ritual, una numerología sin papel. Una vez reconocemos los arcanos dentro y fuera de nosotros, una vez entendemos -no sólo teóricamente- que el Cosmos es Cosmos sin artificios, la actividad exterior juega únicamente el papel de representación.

Pere Grifoll
peregrifoll@gmail.com
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